16 diciembre 2009

Vía CONSTRUCCIÓN nº 75. Técnica experimentada. allende arquitectos

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Vía CONSTRUCCIÓN nº 75. allende arquitectos. Técnica experimentada | Diciembre 2009

¿Qué despertó en ti el interés por la arquitectura?

 Posiblemente el que mi padre sea arquitecto ha tenido mucho que ver. Entrar  en contacto con la gente que trabajaba con él, también influiría. Creo de todas formas que mi interés por la arquitectura ha ido aumentando con el paso del tiempo.

 Además de en la Escuela de Arquitectura de Madrid, estudiaste en la universidad de California, donde Charles Moore dirigió tu tesis. ¿Qué aprendiste de esta experiencia americana?

 Creo que ese periodo fue muy importante para mis estudios. UCLA, que es una universidad pública, tiene un departamento de arquitectura realmente pequeño al igual que el resto de universidades americanas, lo que supone un cambio radical comparándolo con las estructuras gigantes que tenemos, como la Politécnica de Madrid. Los medios a disposición del alumnado son inmensos y la vida universitaria se siente en todas  las actividades que realizas. Yo destacaría el ambiente de búsqueda que existía y lo sencillo que era poder encontrarte con los arquitectos y personajes alrededor de la arquitectura. Gracias a la ayuda económica de la revista Arquitectura del COAM de Madrid, que estaba dirigida por Estanislao Pérez Pita y Jerónimo Junquera, pude desarrollar con la ayuda de Ronald Filson, mi tutor, un estudio  sobre la arquitectura de las ciudades de Los Angeles, San Francisco, Chicago y Nueva York, lo que me permitió  entrevistar para la revista a todos los arquitectos del momento en EEUU, con lo que desarrollé una gran amistad con varios de ellos, como Frank O´Ghery o Robert Stern y gracias a Andrew Macnair, me convertí en corresponsal de Skyline durante tres años, eligiéndome para la exposición de New Americans junto a Morphosis, Steven Hall y Mark Mack entre otros.

 Tras casi 25 años de profesión, ¿qué consideras que te falte por hacer en esta profesión?

 En realidad son más de 25 años, además debería añadirle los años de la carrera en que colaboraba con el estudio de mi padre y los dos años que colaboré después con él a mi regreso. Faltarme no lo sé, posiblemente tomármelo con más calma, ser un poco más práctico y acceder a las escalas de proyecto o temas en los que no he tenido ocasión de trabajar por ahora.

 ¿Qué valores arquitectónicos mantienes en cada uno de tus proyectos?

 Creo que me gusta estudiar mucho las situaciones que rodean al proyecto. Puede que lo más importante es poder ser arquitecto de mi tiempo. Sabiendo leer bien lo anterior e intuyendo de alguna manera el futuro. Me interesa mucho que en todo lo que hacemos, pueda haber una segunda lectura donde se pueda ver como hemos pensado las cosas y sobretodo como hemos querido que se construyan. Siempre un ojo más curioso, podría medir visualmente todos los componentes empleados en el proceso del proyecto.

 La mayor parte de tu producción ha tenido lugar en Madrid. ¿Un arquitecto saca lo mejor de sí mismo cuando conoce el entorno?

 Puede ser, pero no es garantía de éxito, muchas veces el exceso de información puede quitar frescura a los planteamientos y puedes volverte restrictivo por condicionantes, posiblemente excesivamente localistas. Hemos tenido experiencias en USA y en Europa, además de otras ciudades en España. En el resultado de los concursos internacionales puede verse parte de lo que enuncio respecto a la falta de éxito del localismo por exceso de exigencia de los arquitectos locales. Es difícil de tener una fórmula que funcione, pero creo que las ordenanzas actuales de la ciudad te alejan claramente de la excelencia o de la buena arquitectura. No puedes debatir ni hay foros de discusión promovidos por los agentes políticos de la ciudad, y es realmente complicado poder introducir  variables a las múltiples opciones de interpretación de la normativa en la ciudad.

Tanto en urbanismo como en edificación estamos muy lejos de saber qué ciudad queremos o cómo queremos que sea y se siguen heredando errores por ausencia de un plan director físico y real, no abstracto y oculto tras las fases y cifras de una normativa muy poco ágil. No es un problema de singularidad de edificios, es un problema más geográfico, unido a factores naturales de evolución en la ciudad; pongamos por ejemplo el éxito fallido del traslado de la industria fuera del centro y el poco éxito de la transformación tipológica y edificatoria de los edificios que quedaban como residuales. Por  concluir, creo que la complejidad de usos mixtos e híbridos que refleja nuestra ciudad, no están reflejados en el plan general que nos regula.

 ¿Cuál es el principal cambio que debería llevar a cabo Madrid en lo que a arquitectura y urbanismo se refiere?

 He indicado mi preocupación por el alejamiento cada vez mayor en nuestra profesión de su componente técnica, del alejamiento de estar involucrados con un compromiso de una verdadera industria de la construcción donde la eficiencia vuelva a aparecer.

Estamos dentro de un sector donde sólo existe mercado de componentes, pero donde no hay una verdadera industria que respalda el sector. Tenemos ejemplos de puentes y edificios diseñados por arquitectos donde lo importante es funcionar por ocurrencias y normalmente contra leyes físicas. Es como si en la Fórmula Uno o en la Copa América o en la industria aeroespacial pusiéramos las cosas para que pesen más o hagan mayor resistencia al deslizamiento o a la navegación en aras de ser originales u ocurrentes. Este fenómeno de la ocurrencia no es buen diseño y en general genera deficiencias económicas y formales. Este fenómeno aparece con el lujo y el consumo de marcas y la misma transformación que ha ocurrido en el mundo comercial del retail ha aparecido en la arquitectura en los últimos 25 años, que se ha convertido en un bien de consumo y no de necesidad y se confunden los procesos.

 Denuncias que la arquitectura está más al servicio de la moda de usar y tirar que de la utilidad y la eficacia. ¿Cuál es la clave para dar un salto de calidad y ambiental?

 Para poder dar un salto cualitativo, habría que entender los procesos industriales y buscar mecanismo de producción que permitieran dar un salto a la responsabilidad de productos testados, y converger hacia una industria verdadera de la construcción, con responsables reales. No podemos seguir haciendo de cada parcela un caso exnovo independiente, tendrá que aparecer un mercado  de componentes más amplio y una apuesta por trabajo de taller que permita eliminar el despilfarro del 35% de material de desecho que aparece en una obra de planta nueva.

Este salto tiene que ir de la mano de los políticos y empresarios, porque los modelos de hábitat a nivel sociológico han cambiado y porque la población europea ha disparado sus expectativas de longevidad. La necesidad de mercados amplios y urbanismo que fomente el desarrollo empresarial de un mercado de componentes amplio y testado es urgente. El arquitecto se debe de preocupar de conocer estos procesos y apoyarlos. No puede ser un mercado solo de tuneados, tiene que existir producción seriada de componentes.

 La búsqueda de la sostenibilidad en tus proyectos es evidente. De hecho, el edificio de oficinas Tripark Las Rozas en Madrid ha obtenido la pre certificación LEED® Plata. ¿Qué criterios de eficiencia y ahorro energético has introducido en este proyecto?

 En Tripark Las Rozas creo que se va a conseguir la calificación  LEED Oro que será la primera de un edificio en España. Creo que la voluntad de la Propiedad Hines ha sido lo que ha permitido el desarrollo del proyecto en esa dirección.

Hay cierto confusionismo, el debate medioambiental es muy amplio y se tiende a no entender los procesos activos y pasivos en los edificios. De hecho  el Código Técnico no recoge medidas pasivas ni las premia mediante normativa. La idea de que el arquitecto tiene que entender  qué es una carta climática y qué es zona de confort, tendrá que empezar a ser común en nuestras escuelas, pues parece que cada vez estamos más alejados -por lo de la ocurrencia me refiero- a entender  que debemos diseñar hábitat y que dicho hábitat debe responder a criterios de eficiencia energética y de consumo, donde la creatividad y cultura social se integre.

En Tripark gracias al entendimiento de Hines hemos podido dar respuestas a cada situación, cada fachada es distinta y se ha testado energéticamente. En la fachada Sur hemos colocado una cubrición textil tensada que cubre toda la fachada, aunque nos permite ver a través de ella, rechaza cerca del 90% del soleamiento. Puedes trabajar con luz natural en todo el edificio y sin embargo la envolvente está absolutamente  controlada. Desde el principio, hemos trabajado con la Ingeniería Arup en la búsqueda de los objetivos que el proceso LEED exige.

 También estáis desarrollando otro edificio de oficinas -Tripark Málaga- para Hines. ¿Qué objetivos os habéis marcado con este trabajo?

 El objetivo arranca de unas premisas claramente diferentes. Para empezar, el módulo básico de oficina es casi 1/6 del módulo utilizado en Las Rozas Tripark y es debido a que el mercado es muy diferenciado. Sin embargo los objetivos en cuanto a calidad espacial, utilización de materiales y objetivos medio ambientales son casi los mismos. El objetivo LEED también es el Oro y el proyecto recoge esa intención.

Aparecen unos factores diferenciales como es el grado de humedad, el soleamiento, altitud del sol, proximidad del mar y nivel freático. Todos los aspectos medioambientales van unidos a que se trata de un par de edificios dentro del desarrollo de un antiguo polígono industrial dentro de la ciudad. El objetivo es establecer un standard  para el futuro de los edificios de oficinas en la ciudad de Málaga  sin perder las peculiaridades tradicionales locales, como la ventilación natural, el patio y demás parámetros.

 Además de tu amplia experiencia en el sector comercial y de oficinas, en tu producción hay un gran interés y reflexión por el sector residencia. ¿Qué innovaciones deberían introducirse a la hora de proyectar nuevas viviendas?

 Creo que es un poco lo mismo, pero la gran diferencia sería que es un sector donde las premisas deberían cambiar. Existen varios proyectos en marcha en la Comunidad Europea sobre el futuro del residencial o mejor dicho del hábitat del futuro. El primer análisis sería sociológico, es decir, para quién van dirigidas las viviendas. Si debiéramos hablar  más de módulos de hábitat y número de módulos por grupo social, o como hasta ahora,  de vivienda de 1, 2 ,3 o 4 dormitorios.

Los módulos deberían tener una calidad testada y una dimensión determinada a nivel económico, deberían ser comparables como lo son los módulos del automóvil. Los desarrollos sociales deben ser de mayor escala y densidad. En parámetros de sostenibilidad, debería tenerse en cuenta el desarrollo de las infraestructuras junto a la edificabilidad y densidad. El estudio económico del planeamiento debería estar ligado a los recursos existentes y a los procesos de gestión. Deberán aparecer nuevas ideas sobre los m2 dedicados al hábitat y potenciar posiblemente los m2 comunitarios donde aparezcan opciones de gestión y trabajo para el sector de la población jubilada. Sería posible hacer todos los desarrollos nuevos con el objetivo de autogestión energética y recuperación del terreno sobre el que se edificase. Son temas en debate ahora mismo, pasamos por una etapa larga de concienciación y comprensión cultural relacionada con la eficiencia, el empleo y el confort, apareciendo nuevos mecanismos urbanísticos, y sobre todo de procesos constructivos y comerciales.

 
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